Canaria creativa y de temporada: El chef Daniel Jiménez rinde homenaje a productos locales, volcánicos y marinos, reinterpretándolos con técnicas actuales. Propone cuatro menús degustación (Ventorrillo, Chinijo, La Tegala y Maresía) que cambian según la estación
Técnicas punteras: Aplicación de Slow Food y cocción a baja temperatura (hasta 14 h en guisos) para preservar texturas, nutrientes y potenciar sabores Además, emplean ósmosis inversa en agua para optimizar todos los elaborados
Excelencia en la presentación y sabores: Reseñas destacan la forma cuidadísima de los platos, así como su impacto visual y gustativo. Por ejemplo, en Tripadvisor se menciona “Una fiesta… de colores, olores y sabores… haciendo disfrutar y sobre todo soñando
Edificio singular: Una casa canaria centenaria restaurada con anexos modernos, reconocida por su arquitectura (premio regional)
Vistas impresionantes: Panorámicas al sur de Lanzarote y a Fuerteventura desde un comedor principal acristalado, además de salas íntimas y una bodega-aljibe con más de 130 vinos
Diseño cuidado: Uso de piedra volcánica, objetos de artistas locales como Juan Gopar, y mobiliario de alta gama (porcelana, sillas de cuero, manteles de lino)
Atención experta: Equipo muy profesional —maître Sergio Mulas y jefa de cocina— informan y guían, creando una experiencia cercana y diferenciada
Ambiente cuidado: Sala climatizada, música ambiental suave y movimientos lentos y elegantes. Tripadvisor señala “atención … muy buena … servicio… perfecto sintonía”.
Accesibilidad total: Comodidades como aire acondicionado, acceso sin barreras, parking propio, y múltiples opciones de pago (Visa, MasterCard, Amex)
Guía Repsol lo identifica como “Recomendado” (más de 35 €‑60 €) y resalta su huerto propio y buen entorno familiar
Prensa especializada lo elogia por “técnicas innovadoras en gastronomía de mercado” y su respeto al producto de proximidad
Valoraciones de comensales hablan de un “Lugar precioso, luminoso, acogedor… comida espectacular, elaboración mimada”